Desde Japón a Cazalla
- Cristina Fdez Rojo
- hace 4 días
- 2 min de lectura
Dicen que las grandes esencias se guardan en frascos pequeños, o eso debió pensar Yumiko al elegir Cazalla de la Sierra para transformar una nave industrial en uno de los talleres de costura más importantes de Andalucía.
Todo comenzó como comienzan las mejores historias: por amor. Yumiko, una bailarina japonesa del Semperoper Ballet de Dresde, que ya confeccionaba maillots por su cuenta, decidió que su primer taller estaría en la Sierra Norte de Sevilla. ¿El motivo? La familia de su marido, Mark, es —como decimos por aquí— cazallera.
La idea de Yumiko era clara: crear una prenda cómoda, que se adaptara al cuerpo de bailarines y bailarinas como un guante, que fuera elegante y funcional, pero también algo más que una simple prenda para bailar.
El taller arrancó en 2002 con solo cinco personas. Veintitrés años después, aquel pequeño proyecto ha crecido hasta contar con un equipo de cincuenta trabajadores, distribuidos entre administración, gestión, corte, confección y almacén.
Hoy confeccionan unas 2.000 prendas a la semana, con pedidos que llegan desde todos los rincones del mundo. Y, sin embargo, cada uno de los trabajadores sigue desempeñando su labor con humildad, como si no se dieran cuenta de que gracias a ellos, miles de bailarinas, actrices de renombre y estrellas del pop —incluidas Madonna y Natalie Portman— visten prendas confeccionadas en Cazalla de la Sierra.
Sí, lo he dicho antes y lo repito ahora: en Cazalla de la Sierra.
Ahí lo dejo.
Yumiko se ha hecho internacional. Tiene tiendas en Tokio, Nueva York y Berlín, y se ha convertido en una de las marcas más influyentes dentro de su sector. Pero, como siempre se dice, eso solo se consigue con trabajo, dedicación y, sobre todo, con personas que ponen el alma en lo que hacen.
Personas como el equipo del taller de Yumiko.
Y quizás eso sea lo que más me ha gustado de esta historia. Que en un rincón de nuestra Sierra Norte, lejos de los focos y de las grandes ciudades, hay un grupo de personas que cada mañana abre las puertas de una nave para crear piezas que terminan recorriendo el mundo entero.
Porque a veces pensamos que para hacer cosas grandes hay que estar en lugares grandes. Y resulta que no.
Resulta que desde Cazalla de la Sierra también se puede conquistar el mundo.
Gracias a Yumiko por creer en esta tierra.
Y gracias a todos los que, puntada a puntada, habéis convertido un sueño nacido al otro lado del mundo en una realidad de la que hoy puede presumir toda la Sierra Norte.
Gracias por dejarme entrar en vuestro mundo.




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