La Magnifica procesión de Lora
- Cristina Fdez Rojo
- hace 4 días
- 2 min de lectura
En la primera semana de diciembre, Sevilla celebraba el II Congreso Internacional de Hermandades y Cofradías de la Piedad Popular, que finalizó con una procesión Magna que no dejó indiferente a nadie.
Ocho fueron las hermandades que participaron e hicieron su recorrido por las calles de la capital. Tres de ellas pertenecían a localidades sevillanas: Nuestra Señora de Valme, de Dos Hermanas; Nuestra Señora de Consolación, de Utrera; y Nuestra Señora de Setefilla, de Lora del Río, que al parecer ha sido una de las más aclamadas, pero también una de las más criticadas por el comportamiento de los loreños. Y es que no se había clausurado todavía la procesión cuando las redes sociales estallaban criticando la forma de actuar de muchos de ellos.
Puedo llegar a entender que a un sevillano de hermandad y capilla —pues la que escribe lo ha sido y lo sigue siendo, aunque ahora viva en Constantina— le choquen las formas que puede tener Lora de interpretar su fe ante los sevillanos. Que les haya molestado que se gritaran vivas como si estuviesen en plena aldea almonteña o que, en algunas calles de Sevilla, se rompiera el protocolo que se exigía en la Magna.
Pero no por ello se deben llenar las redes sociales de críticas hacia el comportamiento de un pueblo que se volcó no solo con su Patrona, sino también con Sevilla, demostrando una vez más que su fe y su devoción están por encima de cualquier crítica.
El Correo de Andalucía describió a la Virgen de Setefilla como la más auténtica de la Magna. Y aunque es cierto que el recorrido realizado por el resto de hermandades, con Nuestra Señora de los Reyes al frente, fue magnífico y espectacular, Valme, Consolación y Setefilla demostraron a Sevilla que no hay que ser de la capital para ser una gran hermandad.
Porque no solo les mueve una fe digna de admirar en los tiempos que corren, ni una gran devoción, algo que casi todos los pueblos de Andalucía llevan en la sangre. También les avalan años de historia, patrimonio y tradiciones que protegen con mucho mimo.
Lora, Utrera, Dos Hermanas, Carmona, Constantina o Cazalla son pueblos que, al son de palmas, vivas y salves, veneran y respetan a sus patronas con cariño, naturalidad y una forma de entender la fe que forma parte de su identidad.
Dicho esto, ¡que viva la Señora de Setefilla, Patrona de Lora del Río!
Y que viva la Madre de Dios.




Comentarios