Una Fortaleza en Constantina
- Cristina Fdez Rojo
- hace 4 días
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Dicen de ti que no eres árabe. Que fuiste un regalo para los Reyes Católicos, levantado por Rodrigo Ponce de León en el siglo XV y que, sin embargo, tus constructores fueron maestros musulmanes, lo que sembró la confusión durante siglos.
Dicen también que durante mucho tiempo fuiste un misterio, oculto entre la historia no contada de los pueblos pequeños, hasta que el libro Castillos de Sevilla empezó a rescatar tu memoria.
Yo, como tantos otros que crecimos a tu sombra, te conocía solo por algunas fotos antiguas y recuerdos de infancia. Pero fue al regresar a vivir a Constantina cuando mi curiosidad se convirtió en admiración. Y hoy, que tengo la fortuna de llamarte vecino, quiero compartir contigo y con quien lea estas líneas lo que para mí es tu verdadera historia. La historia de un castillo que fue mucho más que piedra y muralla: fue orgullo, fue escudo y sigue siendo alma.
Elevado sobre uno de los cerros más altos de Constantina, tu silueta vigila el pueblo desde tiempos inmemoriales. Puede que tu origen se remonte incluso a asentamientos romanos, aunque fueron los árabes quienes te convirtieron en una auténtica fortaleza para defender el eje norte-sur de al-Ándalus, dentro de la antigua Cora de Firrish.
Tu estructura era majestuosa: siete torres fortificadas, una muralla imponente, un aljibe para almacenar agua, caballerizas, un patio de armas y dos torres gemelas en tu entrada. Una fortaleza de verdad.
Tu historia documentada comienza en 1246. Fernando III se encontraba en Carmona organizando el avance de sus tropas tras las conquistas de Córdoba y Jaén cuando recibió la visita de los señores musulmanes de los castillos de Reina y Constantina. Ambos acudieron para mostrarle pleitesía y reconocer su autoridad.
Por eso, aunque muchas veces se habla de conquista, lo cierto es que la fortaleza de Constantina no fue conquistada. Fue cedida. La única condición que pusieron sus habitantes fue que los musulmanes pudieran permanecer en el pueblo conservando sus hogares y sus propiedades.
Tras aquel acuerdo, Constantina pasó a depender de Córdoba, mientras que el castillo de Reina quedó vinculado a Sevilla. Sin embargo, pocos años después, en 1253, Alfonso X el Sabio otorgó un privilegio por el que Constantina pasó definitivamente a formar parte del Reino de Sevilla, al que sigue perteneciendo hoy.
A lo largo de los siglos fuiste testigo de alianzas y conflictos entre nobles. Y aquí nace gran parte de la confusión sobre tu origen. Porque no fue Rodrigo Ponce de León quien te construyó. Cuando llegó a Constantina en 1470, tú ya llevabas más de dos siglos vigilando el pueblo.
Lo que hizo fue reformarte. Nombró alcaide a su primo Manuel Zapata Ponce de León y juntos realizaron importantes modificaciones sobre la antigua fortaleza musulmana, dando lugar a buena parte del aspecto que conocemos hoy.
En 1478 pasaste a formar parte del patrimonio de los Reyes Católicos. Y aún siglos después, durante la invasión francesa de 1810, volviste a desempeñar funciones militares como punto fortificado.
Hoy, aunque ya no luzcas completo, sigues en pie. De tus siete torres originales quedan tres, entre ellas la imponente Torre del Homenaje, restaurada con esmero. Gracias al Ayuntamiento de Constantina, aún puedes ser visitado, admirado y redescubierto por quienes llegan hasta aquí buscando historia, paisaje y verdad.
Porque no eres un castillo cualquiera. Eres el guardián de nuestro pasado. Un símbolo silencioso que se alza entre el cielo y los valles verdes de Sierra Morena.
Y puede que la historia oficial aún tenga huecos, pero para quienes te miramos cada día, tú eres, sin duda, el gran Castillo de Constantina.




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