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la Mascara de Eva

3 jun
3 min de lectura

El pasado 21 de junio, Constantina vivió una de esas tardes que se graban para siempre en la memoria Las calles se llenaron de arte, música y emoción en un evento único: “Enmascarado” 

Pero más allá del color de los trajes o el brillo de las máscaras venecianas, lo que realmente transformó este carnaval en algo inolvidable fue el corazón que lo impulsaba: el de Eva Luna, madre de Marcos y creadora de esta iniciativa que late con fuerza, coraje y amor.

Días antes, los trajes que desfilarían fueron expuestos en el Ayuntamiento y en la Pecera del Centro de Mayores. Cada uno de ellos contaba una historia, representaba un gesto, una intención, una esperanza. Porque este no era un carnaval cualquiera. Era un acto de amor a quienes luchan cada día contra enfermedades que no dan tregua. Y detrás de todo, como hilo invisible que lo sostiene todo, estaba ella, Eva, una mujer que ha sabido transformar su dolor en algo hermoso y poderoso.

Eva es madre de Marcos, un joven que libró una dura batalla contra la leucemia. Y desde que la enfermedad entró en su vida, Eva no se detuvo. Fundó la Asociación Marcos Luna, una entidad sin ánimo de lucro dedicada a apoyar la investigación de enfermedades hematológicas como la leucemia o la HPN, y del cáncer en general. Su labor no se limita a lo científico: también trabaja para concienciar a la sociedad, para hacer visibles las historias, los miedos, los valores de quienes atraviesan estos procesos. Acompaña a los enfermos en su día a día, intenta hacerles más llevaderas las largas estancias hospitalarias, les acerca un poco del mundo que continúa fuera de esas habitaciones. Y al mismo tiempo, sostiene con ternura a sus familias, para que no pierdan la fe. Su lema lo resume todo: “Día pasado, día ganado”.

El evento Enmascarados se inspira en el carnaval veneciano, pero va mucho más allá del espectáculo. Con actuaciones simultáneas de músicos y artistas escénicos, convirtió a Constantina en un escenario abierto a la belleza, a la emoción, y sobre todo, a la solidaridad. Porque este carnaval tenía una causa concreta: apoyar la investigación y el desarrollo de las terapias CAR-T, una forma revolucionaria de inmunoterapia que ofrece nuevas esperanzas a pacientes con leucemia linfoblástica aguda y que, en el futuro, podrá aplicarse a otros tipos de cáncer. Cada detalle del evento, desde las máscaras hasta las melodías, llevaba un mensaje profundo: ser solidarios hasta la médula.

Constantina respondió como solo lo hacen los pueblos con alma: con generosidad, con entrega, con cariño. Pero también con admiración hacia una madre valiente que sigue caminando a pesar de las heridas. Desde el Área de Turismo de Constantina tuve el honor de acompañarla en este proyecto, y de aprender, una vez más, que los sueños no se cumplen sin más: se trabajan. Hay personas que nos lo enseñan sin discursos, simplemente con su manera de estar en el mundo. Eva es una de ellas. No se le borra la sonrisa aunque se le note el cansancio. Tiene ese tipo de fortaleza que no hace ruido, que se entrega sin condiciones. Es de esas mujeres que, si ve que arrimas el hombro, te da sitio, te acoge y te impulsa.

En un tiempo como el que vivimos, donde aún nos queda tanto por aprender como humanidad, necesitamos más ejemplos como el suyo. Menos quejas, más manos tendidas. Menos ruido, más acciones con sentido. Ojalá llegue el día en que la única máscara que llevemos sea la del carnaval. Y que, detrás de cada una, sigan existiendo corazones tan grandes y generosos como el de Eva Luna.

Por último , no me quiero olvidar de todo ese pedazo de equipo de mujeres que no solo desfilaron , sino que a su vez hicieron posible que Enmascarado se llevara acabo , ya que desde que Comenzaron los preparativos no han parado de apoyar la iniciativa 

Gracias de Corazón por todo lo vivido y aprendido 

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